¿ Es posible que tú salgas a cenar con los de clase, acabes en una discoteca rematadamente pequeña, y te encuentres allí, por casualidad, a tu novio, a tu ex, a los amigos de tu ex, a tus ex-compañeros del insituto, y parecerte que en esa mini-discoteca ha ido a parar todo el puto mundo que conoces? Pues sí, es posible. No se demasiado de estadística para calcular la probabilidad de que algo así ocurra, o a lo mejor todo fue confabulación de alguien.
Pero también son raras cosas como que te vayas un par de días a Barcelona y te encuentres allí, y nada más llegar, a tu vecino ese al que ves todos los días, y atención, ¡a tu profesor de fisiología! Y esa sensación de encontrar a alguien conocido no ubicado en su lugar de siempre, de que aunque lo veas todos los días, loconozcas de vista y jamás le saludes, te lo encuentras a unos cuántos km de distancia y parece que sois hermanos.
Y a mí no me van a convencer de que el mundo es TAN grande